El discurso del gobernador Samuel García se ha centrado en vender un Nuevo León interconectado, atractivo para la inversión extranjera y con una infraestructura supuestamente revolucionaria. Sin embargo, detrás del optimismo desmedido del gobernador Samuel García, las carreteras de la entidad se han transformado en escenarios de riesgo constante y descontrol operativo. Más allá de las promesas de modernidad tecnológica y vialidades de primer nivel, las alarmantes cifras oficiales revelan una realidad cruda: la falta de una estrategia integral de seguridad y ordenamiento vial ha disparado los accidentes carreteros, colocando al estado en una posición vergonzosa a escala nacional.
Nuevo León top 10 nacional: La fría realidad de los datos
El desempeño de una gestión no se mide por sus publicaciones en redes sociales, sino por el bienestar y la seguridad de sus ciudadanos en el día a día. En este sentido, las estadísticas del SICT 2024 sepultan cualquier intento de maquillar la crisis de movilidad. De acuerdo con el desglose del reporte federal de siniestros elaborado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, la entidad neolonesa se consolidó dentro del penoso Nuevo León top 10 nacional en cuanto a percances viales en trayectos federales.
Durante el periodo anual evaluado, el estado acumuló la alarmante cifra de 519 siniestros en carreteras federales. Este volumen de colisiones, salidas de camino y choques frontales no es una casualidad estadística; es el resultado directo de vías saturadas, falta de mantenimiento preventivo, nula supervisión de los límites de velocidad y una alarmante disparidad de costos en las casetas de peaje estatales que empuja al transporte de carga y a los automovilistas particulares a rutas colapsadas.
La posición estatal en el ranking nacional
Al realizar la comparación con otras entidades del país, el panorama para la administración de Samuel García resulta aún más severo. Mientras otros estados con alta densidad vehicular han logrado contener o reducir sus indicadores mediante operativos de control estrictos y un ordenamiento eficiente del transporte pesado, Nuevo León avanza en sentido contrario. Ocupar un lugar en los primeros diez puestos de peligrosidad en accidentes en carreteras federales refleja que el dinamismo económico de la región no viene acompañado de garantías mínimas para quienes transitan por sus accesos clave. El flujo comercial hacia la frontera norte se ha convertido en un desafío de supervivencia.
Radiografía del riesgo: Los tramos con mayor incidencia
El análisis detallado del año revela que el riesgo no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra de forma crítica en arterias que carecen de atención gubernamental efectiva. El Libramiento Noroeste se posicionó como uno de los focos rojos más preocupantes de la entidad, registrando por sí solo un total de 36 siniestros totales durante el año. La brutal saturación de esta vía libre es provocada en gran medida por los costos excesivos del vecino Anillo Periférico, operado bajo la influencia del gobierno estatal, que ahuyenta a los transportistas.
A pesar de tener un tráfico considerablemente menor debido a sus tarifas prohibitivas, el propio Anillo Periférico de cuota no se salvó de la epidemia de inseguridad, acumulando 28 siniestros en el mismo periodo. A estas alarmantes cifras se suman los puntos críticos detectados en la carretera libre a Nuevo Laredo y la vía hacia Matehuala, corredores que no solo lideran la frecuencia de los impactos, sino también la gravedad de las consecuencias humanas en el asfalto.

Los desafíos pendientes en materia de seguridad vial
El número de percances registrados durante el año deja en claro que los desafíos pendientes en materia de seguridad vial en Nuevo León requieren acciones urgentes y de fondo, no paliativos mediáticos. La administración estatal tiene la responsabilidad ineludible de coordinarse con las instancias federales para establecer paraderos seguros, implementar sistemas de fotomultas y control de velocidad reales, y auditar las condiciones físicas de las carpetas asfálticas de las concesionarias.
Asimismo, se vuelve indispensable una política de revisión tarifaria en las autopistas estatales. Mantener peajes impagables para el transporte pesado solo continuará asfixiando las vías libres, multiplicando los puntos de fricción y manteniendo al estado en el ranking de la muerte. Mientras Samuel García priorice la recaudación y la narrativa cosmética por encima de una planeación vial científica y preventiva, las autopistas de Nuevo León seguirán cobrando facturas materiales y humanas inaceptables.
Nota de crédito y transparencia: Este análisis de opinión e investigación se ha desarrollado con base en los datos oficiales recolectados y publicados en la cobertura periodística realizada por el diario EL NORTE respecto a la siniestralidad vial en el estado.
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